Cada 8 de septiembre, al conmemorar el Día Internacional de la Alfabetización, somos invitados a mirar la alfabetización más allá de la simple adquisición de la lectura y la escritura. Este derecho fundamental no solo constituye un instrumento para el desarrollo individual, sino que articula procesos culturales, sociales y políticos que atraviesan comunidades, municipios y naciones. En México, por ejemplo, millones de personas aún enfrentan barreras para acceder a la lectura y la escritura, y en buena medida, estas dificultades se concentran en regiones históricamente marginalizadas.
La alfabetización, vista desde una perspectiva crítica, es un proceso de apropiación cultural: aprender a leer y escribir no se limita a decodificar palabras, sino a interpretar sentidos, participar en la vida pública y construir ciudadanía. Hoy, este proceso se amplía al territorio digital, donde la información circula a gran velocidad y donde la lectura y la escritura se entrelazan con nuevas formas de comunicación mediada por la tecnología. Saber leer, entonces, implica también navegar, seleccionar, interpretar y producir contenidos en espacios digitales, conectando lo local con lo global, lo personal con lo comunitario.
Educar para la era digital significa preparar a las personas para que participen de manera crítica en la construcción de sentido y conocimiento en un mundo mediado por pantallas, redes sociales y plataformas de información. Implica pensar la educación no como transmisión de contenidos, sino como un proceso compartido de construcción de ciudadanía, inclusión y diálogo intercultural.
En este Día Internacional de la Alfabetización, recordar su importancia es también reconocer que educar no es solo enseñar a leer y escribir, sino abrir posibilidades para que cada persona pueda comprender y transformar su mundo, presencial y digital, de manera crítica y creativa. Para los educomunicadores de nuestra Red, esta celebración es un llamado a convertirse en mediadores del sentido, constructores de puentes entre culturas y tecnologías, y sembradores de nuevas formas de ciudadanía, donde la alfabetización sea siempre un acto de libertad, participación y esperanza.
